• Producción hortícola se tecnifica

    En la Cooperativa Agropecuaria de Producción de Hortalizas (Cooprahor), en Sébaco, sus 47 socios se han trasladado a la producción en túneles, lo que les ha permitido tener un buen rendimiento y producir hasta 17 meses continuos.

    Eso no se puede hacer con la producción tradicional o de campo abierto, señaló Efraín García, miembro de la Junta de Vigilancia de esa cooperativa.

    Por su parte, Marvin Edén Orozco, presidente de Cooprahor, dijo que la cooperativa produce más de 17 productos, entre ellos tomate, berenjena, calabacín, chiltoma y chile, los que vende a reconocidas cadenas de supermercados del país, donde tienen pedidos de hasta 20,000 libras de tomate por semana.

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    El presidente de Cooprahor expresó que algunas metas no las han logrado cumplir por los efectos del cambio climático, pero con las buenas prácticas agrícolas (BPA) han logrado ahorrar terrenos productivos, agua y cuidar el medioambiente.

    En los departamentos de Matagalpa, Estelí, Madriz, Nueva Segovia y Jinotega ya son muchos los productores hortícolas que han adoptado las BPA para ofrecer productos de calidad y aptos para el consumo humano, mejorar la productividad, cuidar el medioambiente y obtener mayores ganancias.

    La Asociación de Productores y Exportadores de Nicaragua (APEN), que realizó un recorrido la semana pasada en las zonas productoras de hortalizas de esos departamentos, manifestó que por medio de la implementación de BPA y nuevas tecnologías productivas, los productores han conseguido certificarse y colocar su producción en los supermercados del país y mercados centroamericanos.

    Contratos directos

    La Cooperativa de Servicios Múltiples La Trinidad, que se dedica a la producción de granos básicos y hortalizas en los municipios de San Isidro (Matagalpa) y La Trinidad (Estelí), siembra 300 manzanas de hortalizas utilizando nuevas tecnologías.

    Según Rosa Argentina Benavides, gerente de la cooperativa, el principal beneficio que han obtenido es que han conseguido vender sus productos a una de las cadenas de supermercados más importantes del país, en cambio, antes los vendían en los mercados nacionales y a los intermediarios que llegaban a las fincas.

    “Nosotros como organización, pertenecemos a la Comisión Sectorial de Hortalizas (de APEN), lo que nos ha permitido fortalecernos como cooperativa y establecer alianzas con otras cooperativas, ya que tenemos la fortaleza de tener la tierra, el agua, la mano de obra y los deseos de trabajar y las alianzas nos han permitido hallar un nuevo mercado, como Walmart”, expresó Benavides.

    Otra cooperativa, La fortuna, se dedica a la producción de papa. La cooperativa está en Estelí pero sus productores están diseminados en los departamentos de Matagalpa, Jinotega y Estelí, donde poseen alrededor de 2,000 manzanas de tierras sembradas con ese producto, según Fredy Osorio, miembro de la cooperativa, la que también se dedica a la producción de repollo.

    Según Osorio, en esta cooperativa, gracias a que han buscado una mejor variedad de papa, a través de una empresa holandesa, ha conseguido mejorar sus rendimientos y calidad, y también ha logrado colocar su producción en una de las cadenas de supermercados del país.

    En el departamento de Madriz, la Cooperativa Multisectorial de Productores del Norte (Coomprhon), que trabaja con 43 productores, también ha dejado a un lado la producción tradicional de hortalizas.

    En los últimos años, los agricultores han implementado varios métodos de trabajo, para contrarrestar las plagas que atacan a las hortalizas. Cuentan que iniciaron con plásticos, luego usaron los microtúneles, casas chinas y macrotúneles. En la actualidad utilizan la llamada casa maya, que es una metodología más cara, pero más segura para contrarrestar las plagas y aumentar los rendimientos en la producción.

    Marlon González, uno de los socios de la cooperativa, contó que ha invertido C$700,000 en una hectárea de chiltoma, pero tiene la confianza de que tendrá una producción permanente de ese producto durante seis meses consecutivos.

    En cambio, explicó, si lo hubiera hecho en campo abierto el costo sería menor, pero solo garantizaría dos meses de producción, con rendimientos mínimos y de mala calidad. Este productor espera obtener una buena ganancia, y más si el precio de ese producto se mantiene estable.

    Edilberto Madariaga, presidente de la cooperativa Coomprhon, señaló que la casa maya es una de las tecnologías más caras que hay, pero es la que mayor resultado les ha dado a los productores.

    Agregó que la misma cooperativa se encarga de la producción de las plántulas, con semillas de calidad, y que de ahí las llevan directamente a las casas mayas. Esta cooperativa también vende sus productos a una cadena de supermercados del país.

    Le dan valor agregado

    Los miembros de la Cooperativa Agropecuaria de Servicios Tomatoya Chagüite Grande, del departamento de Jinotega, no solo producen diferentes tipos de hortaliza, si no que tienen un centro de acopio donde recolectan la producción, la maquilan y preparan para venderla a diferentes supermercados del país.

    Efrén Rizo, presidente de esa cooperativa, dijo que han producido tomate en Tomatoya desde 1965 con tecnología taiwanesa y que han realizado experimentos con tecnologías israelíes. Actualmente, contó, están utilizando una metodología conocida como “casa china”, que les permite obtener un producto sano, bajar los costos de producción y no usar productos tóxicos.

    Esta cooperativa produce y comercializa tomate, repollo, lechuga, brócoli, cebolla, chiltoma, chile, pipián, chayote, entre otros.

    De acuerdo con su presidente, entregan un camión de ocho toneladas diariamente en distintos supermercados del país.

    Fanor Estrada, miembro de la cooperativa Tomatoya y productor de lechuga, expresó que las buenas prácticas agrícolas les permiten mantener un mercado permanente y vender sus productos con buen precio.

    El productor explicó que una de sus estrategias consiste en sembrar primero una parcela demostrativa, para hacer un análisis de lo que el cultivo necesitará para su desarrollo y qué plagas tendrá que combatir. Luego, siembra a la fija.

    Por su parte, Norvin Centeno, vicepresidente de la Cooperativa Tomatoya y miembro de la Comisión Sectorial de Hortalizas de APEN, dijo que están buscando cómo “desarrollar la agroindustria haciendo encurtidos” y dándole “un valor agregado a todos aquellos productos que no clasifican por forma o por peso para los supermercados”.

    Silvio Fornos, de APEN, manifestó que la agricultura protegida en Nicaragua apenas se está comenzando a desarrollar, pero que es importante para la transformación productiva que del país.

    APEN apoya a 25 organizaciones de productores de hortalizas en el norte de Nicaragua.

    Según el Plan de Producción, Consumo y Comercio, Ciclo Agrícola 2017-2018, en Nicaragua se sembrarán alrededor de 10,900 manzanas de tierra con hortalizas: 1,910 serán cebolla; 800, chiltoma; 2,330, tomate; 3,500, papa; 1,063, zanahoria y 1,290, repollo.

    De acuerdo con el plan, en el ciclo 2017-2018 en esas áreas se producirán 550,000 quintales de cebolla; 400,000 de chiltoma; 1.7 millones de tomate; 930,000 de papa; 425,000 de zanahoria y 1.2 millones de repollo.

    FUENTE : EL NUEVO DIARIO

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