• ¿Por qué fracasan los no tradicionales?

    No solo basta producir. Nicaragua requiere un plan para producir nuevos productos para los mercados y a su vez impulsar el valor agregado, para sobrevivir a los sube y baja de precios en los mercados, dicen especialistas.

    La falta de valor agregado en la producción de chía mató las posibilidades de colocarla como uno de los productos estrella en las exportaciones del país. En los últimos cinco años las exportaciones de chía se redujeron 83.9 por ciento en valor y 92.79 por ciento en volumen, comparado con su época de auge. Esa misma tendencia se mantiene en los primeros nueve meses del año, según las estadísticas del Centro de Trámites de las Exportaciones (Cetrex).

    El presidente de la Asociación de Productores y Exportadores de Nicaragua (APEN), Guillermo Jacoby y productores de esa semilla, coinciden en que la sobreoferta mundial de este producto en 2014 derrumbó los precios, situación que no pudieron sortear los productores debido a que solo exportaban a granel, es decir, sin valor agregado. A lo anterior se sumó la reducción del consumo a nivel interno, ocasionando la huida en desbandada de los productores.

    Esto es un ejemplo, según Jacoby, de la necesidad de crear una estrategia que permita a los productores tener escudo ante la volatilidad de los mercados internacionales. “No hay una estrategia y en la chía los volúmenes son pequeños para su transformación. Nosotros aquí no tenemos un mercado interno y cuando no lo tenés para hacer tus propias exploraciones (para darle valor agregado), por tanto es muy difícil explorar un mercado externo, porque no tenés el conocimiento”, explicó Jacoby.

    El gerente general de Tropicana Fruit, Leonel Ortiz, dice que otro problema que tiene el productor es la falta de diversificación, porque todas las áreas de siembra las destinan a un solo producto y cuando no tienen éxito o afrontan situaciones externas adversas, como la antes mencionada, desisten.

    Y muestra de que la falta de una estrategia de protección ocasiona que los productores desaprovechen las oportunidades es que este año la demanda de chía de Estados Unidos, Europa y Centroamérica aumentó, porque la producción de Argentina, México y Perú fue afectada por factores climáticos.

    “Este año hubo demanda de chía nicaragüense y lo poquito que teníamos de chía fue vendida a un excelente precio, quise buscar más chía nacional, pero no hay. Los productores deben sembrar un poquito de cada producto para tener de todo. En lo que se tienen que enfocar es en los rendimientos”, señaló Ortiz.

    Ese desaprovechamiento se refleja en las cifras oficiales. En lo que va del año las exportaciones de chía muestran una caída en volumen de 21.8 por ciento, con el envío de 460 toneladas de chía frente a las 588 toneladas envidas en mismo período de 2016.

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    No obstante, en lo que va del año en el valor las exportaciones de este producto reflejan un crecimiento del 9.3 por ciento, con la captación de 1.49 millones de dólares, superando los 1.36 millones de dólares que se obtuvieron en el mismo lapso de 2016.

    Rosa Benavides, miembro de la Comisión de Frijol de la Asociación de Productores y Exportadores (APEN) y exproductora de chía, dice que en la actualidad solo el 25 por ciento del total de los productores de chía que sembraron hace cinco años sigue cosechando. “En la chía se creó un boom por el precio, pero de repente cayó y pasó de moda, ahora vinieron otros cultivos que lo desplazaron. La chía no es un producto como el perecedero que siempre se tiene que consumir, entonces la gente se desmotiva en sembrar, por los precios”, mencionó Benavides.

    Las áreas de siembra de la chía en 2013 se estimaban en 18,000 manzanas, pero hasta el 2016 se redujeron a 10,295 manzanas, según el Plan de Producción, Consumo y Comercio 2016-2017. Ya en el plan del 2017-2018 no se registran las zonas de siembra de esa semilla.

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    En su época de mayor auge, en 2014, la chía llegó a aportar a los ingresos 5.14 millones de dólares y envió 1,642 toneladas. En cuanto a mercados, la chía ha perdido siete mercados, porque en 2015 tenía 13 destinos y ahora solo seis.

    Precio mantiene exportaciones

    La misma suerte que corrió la chía también acecha a la pitahaya y la okra, aunque los productores son más optimistas con estos cultivos porque aseguran que son más fáciles para abrir mercados.

    Jacoby asegura que en los últimos años los rangos de precios de ambos productos no han sufrido bruscos cambios y han podido abrir varios mercados.

    El crecimiento de volúmenes enviados en los últimos cinco años en la okra es el 9.80 por ciento y en valor 28.68 por ciento. En lo que va del año el crecimiento del 30.20 por ciento es por el valor, porque en el volumen ha caído en 10.2 por ciento con respecto a igual período del año pasado.

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    De enero a septiembre de este año el país ha enviado 2,582 toneladas de okra a Canadá, Estados Unidos, Francia, Hong Kong, Italia y Reino Unido, lo que ha generado unos 5.46 millones de dólares. En el mismo lapso del año pasado los volúmenes de okra enviados fueron de 2,874 toneladas, lo que generaron 4.19 millones de dólares.

    “Entonces vos te podés arriesgar en cultivar okra porque vos sabés que podés invertir hoy y que vas a sacar la inversión mañana, a diferencia de lo que ocurre en la chía”, afirmó Jacoby.

    Pitahaya a merced del clima

    Esa misma tendencia se registra en las exportaciones de pitahaya, cuyo crecimiento en valor y volumen superan el ochenta por ciento respecto a los últimos cinco años. La excepción es este año, que en los primeros nueve meses registra una caída del 23.7 por ciento en volumen y 44.5 por ciento en valor respecto a similar lapso del año pasado.
    Estas últimas variaciones a la baja son atribuidas a las afectaciones de las lluvias en la producción de esta fruta que se envía fresca, en pulpa y deshidratada, principalmente a Costa Rica y Estados Unidos.

    Ernesto Mendieta, miembro de la junta directiva de la Asociación de Productores de Pitahayas de Nicaragua (Appinic), dijo que el año pasado y este han registrado afectaciones de hasta el cuarenta por ciento de los rendimientos de la producción de pitahaya, porque la abundancia de agua bota la flor de esa planta.

    “Prácticamente las exportaciones sobre frutas frescas fueron mínimas, a excepción de unas ventas que se han hecho a Costa Rica de productores que han vendido. A Estados Unidos no se pudo (enviar frutas frescas) porque la planta procesadora no trabajó este año, sino hasta el próximo, pero sí ha sido bastante bueno en lo que es la pulpa congelada”, explicó Mendieta.

    Entre enero y septiembre del país han salido 137 toneladas de pitahaya, inferior a las 180 toneladas que envió en mismo lapso de 2016. En valor las exportaciones de esa fruta generaron 322,874 dólares frente a los 581,351 dólares que percibió el país por la venta de este producto.

    Según Mendieta, en el país se cultivan más de dos mil manzanas de pitahayas cultivadas, con rendimientos de cinco a seis toneladas por manzana.

    En 2013 Nicaragua fue el primer país centroamericano en conseguir el aval para enviar pitahaya fresca a Estados Unidos, pero los productores nicaragüenses aún no explotan al máximo el potencial de este, que es el principal mercado para la producción local de esa fruta.

    Desde finales de 2012, cuando al ser declarada libre de la mosca del mediterráneo Nicaragua obtuvo la certificación para exportar pitahaya fresca a Estados Unidos (luego de casi 13 años de negociación), los productores comenzaron a prepararse para cumplir los requisitos de calidad y fitosanitarios que exige ese mercado.

    El reto de todos los no tradicionales es sacar mayor provecho externo y sobrevivir a los vaivenes de los mercados con valor agregado.

    En las ciudades donde le dan valor agregado a susproductos es donde hay mayor desarrollo. Estelí, con la
    producción de tabaco, Chichigalpa con el ron son ejemplo de ello”.
    Guillermo Jacoby, presidente de APEN.

    Transformación urge

    En la presentación de la Transformación Productiva de Nicaragua, realizada por la Fundación Nicaragüense para el Desarrollo Económico y Social (Funides), se señaló que para lograr que productos no tradicionales se mantengan en la cesta exportadora se tiene que dejar de pensar en enviarlos como materia prima, además de estar claro de los mercados y competencia para evitar que en el intento se fracase en los proyectos. La presentación recomienda que es necesario “incidir en el diálogo público-privado con propuestas específicas a fin de eliminar barreras al desarrollo de nuevos productos, así como incidir en el Estado para atraer agresivamente inversión extranjera en productos puntuales”.

    Esto se paga por cada producto

    3,300 dólares es el precio promedio de la tonelada de chía, según datos del Centro de Trámites de las Exportaciones
    (Cetrex).

    2,300 dólares es el precio promedio de la tonelada de pitahaya que se exporta en presentación: pitahaya fresca, en pulpa y deshidratada.

    2,100 dólares es el precio promedio de la tonelada de okra en el mercado internacional.

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